La Opinión del Editor: “Ecuador: Democracia en crisis”

Por: Melody Canales “Jefa de Grupo Diario El Universo de Ecuador”

Los acontecimientos del pasado jueves 30 de setiembre en Ecuador interrumpieron el periodo de estabilidad del gobierno de Rafael Correa, acarreando una crisis democrática al vecino país. Al día siguiente, el embajador de Ecuador en Lima, Diego Ribadeneira, señalaría que todo se originó por el desacuerdo entre la Asamblea Nacional y el jefe de Estado ecuatoriano en decisiones en materia del manejo de la administración pública.

Las exaltadas reacciones de protesta de los efectivos del orden ecuatorianos, fueron motivadas por la ley que refería la eliminación de reconocimientos y beneficios económicos para los policías según sus años de servicio. Sin embargo, los oficiales no habrían considerado que los montos eliminados se incorporarían a su sueldo mensual o, simplemente optaron por la búsqueda de una respuesta rápida empleando la violencia.

En el mundo, muchos son los ejemplos en los que la violencia no es el mejor o más adecuado camino. Citando a Carlos Pereira Menaut[1], jurista que realizó estudios sobre teoría política, “A pesar de las revoluciones los países y las personas siguen siendo en gran medida los mismos, y entonces sobreviene la desilusión”. El caos siembra discordia y desconfianza, signos muy contrarios a la democracia que declara una República como el Ecuador.

El ser humano es capaz de procurarse por lo que es en realidad mejor para sí. Por ello puede y debe aspirar a una vida buena, no escoltándose en el escándalo y la violencia cuando puede lograr mucho más con el diálogo y el respeto. Si el gobierno del pueblo está en manos del pueblo, éste debe hacerlo consciente y responsable de las consecuencias de cada decisión y acto por el que opte.

La solución de los conflictos no está en los extremos viciosos que conducen a propagar la llama de desesperación y descontrol. Tampoco está en la mediocridad del que sufre y calla. La solución está en el gobierno certero, primero, de los desniveles propios de la naturaleza humana y, segundo, de las acciones que propicien una convivencia pacífica a base de acuerdos y compresivo diálogo.

Refiriendo otra vez a Pereira Menaut, “Las necesarias discrepancias políticas no deben llegar a poner en peligro la propia comunidad, ni implicar el uso cotidiano de la violencia”. Las divergencias entre los poderes del estado ecuatoriano, no necesariamente  deben conducirlos a la enemistad, por el contrario, debe guiar a la nación hacia el análisis de las situaciones que generen un futuro conflicto para prevenirlo por todos los medios.

De ese modo, la imagen caótica proyectada por la nación ecuatoriana podría haberse evitado, así como la innecesaria muerte de un policía y las horas de angustia de un país que versa sobre el gobierno democrático.


[1] PEREIRA MENAUT, Antonio Carlos. Doce tesis sobre la política. En Ética y política en la sociedad democrática de A. Llano, J. Ballesteros, J. Choza, A.C. Pereira-Menaut y J. de Lucas. Madrid: ESPASA-CAPLE S.A pp. 127-165 (Biblioteca de Ciencias Políticas).

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